Un viaje hacia al corazón de la viña, una aventura realmente humana, la elegancia del néctar del viñedo.

Beber vino, ser feliz, así es que quiero vivir. Lejos del desatino, del despropósito; la fe es la que me embriaga. A la novia del universo le pregunté cuál era su dote. Ella me respondió “solamente tu corazón ebrio”